Estación de trenes en Oviedo

1 marzo 2014

El Sábado 1 de Marzo fue la tercera sesión de trabajo de campo para el proyecto “transporte”. En esta ocasión estuvimos en La Estación de trenes de Oviedo, también llamada Estación del Norte.

La estación de trenes de Oviedo fue inaugurada en 1874 tras la apertura del tramo Gijón-Pola de Lena, de la línea entre Gijón y León. Las obras corrieron a cargo de la Compañía de los Ferrocarriles de Asturias, Galicia y León.

Durante sus primeros años fue una estación mixta de pasajeros y mercancías. En 1883 la estación creció debido a la inauguración del ferrocarril entre Oviedo y Trubia que tenía como principales finalidades recoger el carbón procedente de Quirós, Teverga y Proaza que llegaba hasta Trubia en un ferrocarril minero y comunicar la Fábrica de Cañones de Trubia,

En 1885, tras la desaparición de la Compañía de los Ferrocarriles de Asturias, Galicia y León por su quiebra derivada de las grandes obras de acceso del ferrocarril a Asturias y Galicia, la estación y todo el patrimonio de la compañía pasaron a manos de la Compañía de los Caminos de Hierro del Norte de España. Dicha compañía fue nacionalizada en 1941, quedando integrada en la Red Nacional de los Ferrocarriles Españoles (RENFE).

Durante la Guerra Civil la estación fue dañada y tuvo que ser reconstruida siguiendo los planos del arquitecto Agustín Ballesteros. La nueva obra fue inaugurada por José María Fernández Ladreda el 14 de octubre de 1946.

Entre 1998 y 1999 se realizaron unas importantes obras en la estación, para cohesionar la ciudad y mejorar la integración del ferrocarril. Se optó por colocar por encima de la estación una losa peatonal que reposa sobre 220 pilares siguiendo los planos del ingeniero Leonardo Fernández Troyano. En total la losa abarca unos 38 000 metros cuadrados de superficie y tiene una longitud de 700 metros. Desde ella es posible acceder a la propia estación. El espacio ganado sobre las vías da lugar a una amplia plaza llamada de los Ferroviarios. En la zona de andenes la estación cuenta con un total de 13 vías y 4 andenes.

Asimismo, en 1999, tras la clausura de las estaciones Oviedo-Jovellanos y Oviedo-Económicos, ambas de Feve, esta compañía comenzó a prestar sus servicios desde la estación del Norte.

En 2013, la desaparación de Feve dejó a Renfe como único operador de todos los servicios prestados por la estación y a Adif como titular de todas las instalaciones ferroviarias, tanto de vía ancha como de vía estrecha

La Jornada de trabajo de campo comenzó a las 10:00. Quedamos a esa hora en la estación de trenes de Sanz Crespo en Gijón, para coger el tren de las 10.30 destino a Oviedo y realizar grabaciones en el interior del tren. 

El paisaje sonoro que nos encontramos en el interior del tren de la línea C-1 que une Gijón con Pola de Lena, distaba bastante del que muchos de nosotros tenemos grabado en nuestra menoría -esos sonidos nítidos del tracatrá del tren, apertura y cierre de puertas, silbatos, etc-. Los sonidos predominantes en el tren eran los producidos por el aire acondicionado y por los viajeros. No cabe duda que lo bien aislados del exterior que están en la actualidad los trenes y lo silenciosas que son las puertas al abrirse y cerrarse, hacen que el ambiente sonoro en su interior sea más delicado, pero a su vez se pierden esos sonidos metálicos e hidráulicos que identifican tanto a los trenes.

Después de 35 minutos de viaje, llegamos a la estación de Oviedo  y allí nos juntamos con el resto del grupo de trabajo. 

Lo primero que nos llamó la atención de la estación fue la peculiar acústica que tiene a causa de la losa que la cubre y de sus más de 200 pilares. 

Preparados los equipos de grabación, nos dispersamos por sus 4 andenes para escuchar y grabar. El paisaje sonoro en los andenes ese sábado era cíclico, aproximadamente cada media hora salía o llegada uno o más trenes y entre tanto el ambiente sonoro era una mezcla de sonidos de goteras, de sonidos producidos por la hidráulica de los trenes en reposo y de viajeros en espera. En el tiempo que estuvimos allí solo dos acontecimientos rompieron esos ciclos: La llegada a las 12.26 del tren Alvia procedente de Madrid y un pequeño tren de mercancías o mantenimiento que emitía unos sonidos muy intensos y que llegó a la estación minutos antes que el Alvia

En nuestra próxima sesión de estudio podremos escuchar lo grabado e ir seleccionando los fragmentos que nos resulten más interesantes.

Queremos agradecer desde aquí la amabilidad de los trabajadores de Adif y Renfe a la hora de solicitar los permisos necesarios para grabar y durante todo el proceso de grabación en el tren de Gijón a Oviedo y en la estación de Oviedo. Agradecer especialmente la paciencia que tuvieron con nosotros en Oviedo, que estuvieron todo el tiempo pendientes para abrirnos los tornos que dan acceso a los distintos andenes.

Imágenes: LABoral / L. Arias


Escuchando en la estación de trenes de Oviedo. PorTomás BS

La voz de autómata que anunciaba la siguiente parada, Oviedo, enlazaba a duras penas las palabras para formar una frase entrecortada, de esas a las que ya nos estamos acostumbrando. De repente un pequeño ajetreo de mochilas y bolsas en el vagón, y de pasos, aunque nada que ver con el mismo tren un día laborable. Después la pulsación de un botón y el sonido mecánico de las puertas al abrirse. Al bajar más pasos, unos tacones por mi derecha y enfrente los tornos abriéndose y cerrándose en intervalos individualizados. De fondo el tren resoplaba como para coger aire y a falta del silbato de antaño, unos fuertes pitidos anunciaban la reanudación de la marcha. La aceleración y el sonido del avance de la mole por las vías dejaban una agradable sensación sonora que se iba alejando junto al tren.

Por ser una mañana de fin de semana la estación parecía en calma y silenciosa, aunque poco a poco iríamos descubriendo su particular universo sonoro. La lluvia nos ayudó en ello, y el sonido de las goteras en diferentes puntos se hacía protagonista en aquel espacio enorme y cubierto, muy diferente de otras estaciones más pequeñas. Mientras escuchaba atentamente desde el andén, pensaba que algo parecido a eso escucharon tantas personas que desde ahí se han visto obligadas a iniciar un viaje para buscarse la vida lejos del norte. Precisamente, más tarde tendríamos ocasión de escuchar la llegada del tren de larga distancia que esta vez hacía el camino inverso, de Madrid a Gijón.

Su llegada llenó la estación de sonidos diferentes: personas caminando, fugaces conversaciones entre los viajeros que se apeaban, algún ladrido o el rozamiento de las ruedas de las maletas al avanzar. A éste último sonido le seguían otros muy característicos, cuando la maleta alcanzaba la plataforma de la escalera mecánica, se producía un pequeño arrastre y finalmente cesaba mientras la cinta de la escalera mecánica ascendente chirriaba. Alguna pieza suelta en esta escalera concreta provocaba cada cierto tiempo un ruido muy curioso.

Ya en la parte de arriba de la estación llamaba la atención el goteo constante sobre el techo que cubría la zona de paso de unos andenes a otros. En esta zona había algunos comercios poco transitados que apenas aportaban sonidos al ambiente. Buscando algo con lo que interactuar encontré ahí las máquinas de billetes, y simulé ser ciego y querer coger un tren para poder escuchar alguna voz, aunque fuera robótica. Activé el modo de navegación por voz, y pese a mi insistencia en pulsar una y otra vez el mismo botón la voz parecía tener infinita paciencia y repetía exactamente en el mismo tono las instrucciones para comprar el billete. Cuando por fin me decidí a comprarlo, un golpe dentro de la máquina me indicó que ya se había abierto la ranura para pagar. Introduje algunas monedas que cayeron por el mecanismo interno, pero en ese momento me arrepentí y cancelé la operación para escuchar cómo mis monedas golpeaban el recipiente metálico al caer y rebotaban varias veces, hasta que volví a recogerlas.

Aunque esa mañana había pocos servicios, de vez en cuando podíamos escuchar algún tren de cercanías parar brevemente en la estación y dejar los sonidos ya mencionados. En alguna ocasión el tren no hacía parada y cruzaba velozmente, y los sonidos de cada vagón al surcar la vía dejaban una sensación de velocidad. Uno de los trenes que se pasaron por allí era diferente a los demás, era de mercancías. Fue éste el que dejó los sonidos más industriales, los que más podían recordar a las antiguas máquinas.

Tras un rato más vagando de un andén a otro, otra voz habló de pronto desde lo alto, reverberando y llenando toda la estación, indicando metódicamente toda la información sobre el próximo tren que iba a llegar, y que era el que nos devolvería de nuevo a casa para repasar mentalmente todo lo escuchado en esas horas.




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