Aeropuerto de Asturias

8-9 julio 2014

El Aeropuerto de Asturias es un aeropuerto público perteneciente a la red de Aena que se encuentra ubicado en la parroquia de Santiago del Monte, en el concejo de Castrillón, Asturias. Está situado a 15 km de Avilés, 40 km de Gijón y a 47 km de Oviedo. 

Fue inaugurado el 11 de junio de 1968, en sustitución del Aeropuerto de La Morgal, que hubo de ser cerrado por razones técnicas. El primer vuelo fue realizado el sábado 15 de junio a las 8:30 de la mañana por un Fokker F27 perteneciente a Iberia, que unió la nueva terminal con el Aeropuerto de Madrid-Barajas. Contó desde un inicio con la pista actual, una plataforma de estacionamiento de 1,5 ha y una calle de rodadura transversal.

En 1980 sufrió su primera ampliación importante, debido a los mundiales de fútbol de 1982, doblándose la superficie de estacionamiento, ampliando la terminal y el aparcamiento e instalando un ILS-CATI (sistema de aterrizaje instrumental). Este sistema de control permite que un avión sea guiado con precisión durante la aproximación a la pista de aterrizaje y, en algunos casos, a lo largo de la misma. 

En 1994 el aeropuerto se colapsa, al llegar a estacionarse 14 aviones comerciales, además de todos los aviones de aviación general. A raíz de esto, se comienza a desarrollar un plan de ampliación. 

En 1996 se construye la calle de rodaje paralela hacia la cabecera 29, y en el 2000 se amplía la plataforma de estacionamiento hacia el este y se construye una nueva calle de enlace a la calle de rodadura paralela.

En 2002 se evidenció la necesidad urgente de mejoras debido a la niebla y se creó el actual Plan Director del Aeropuerto. Se amplió la calle de rodadura paralela hacia la cabecera 11 y se construyó una salida rápida a la pista 29; se modificó el ILS-CATI a ILS-DME CATII/III, así como la iluminación correspondiente; se colocaron dos anemómetros nuevos en ambas zonas de toma de contacto para el sistema de aterrizaje barométrico; la antigua calle transversal fue demolida y reconstruida de nuevo y actualmente sirve como salida para la pista 11; se amplió la terminal construyendo una planta superior con tres fingers, así como dos puertas para vuelos no comunitarios. Además se reformaron y ampliaron el aparcamiento y los edificios de servicios.

En 2009 se realizó una ampliación de la plataforma hasta llegar a los 69.300 m2 y en 2010 se licitó el proyecto para la ampliación de la sala de recogida de equipajes y se construyó una nueva planta en el aparcamiento de vehículos, duplicando la anterior capacidad. En enero de 2010 entró en funcionamiento el DVOR construido en Santo Adriano, dándose de baja el anterior, en cuya ubicación se construyó un radar de superficie, así como la reforma de la torre de control para posibilitar la asistencia RADAR.

El 10 de marzo de 2011 entraron en vigor los nuevos procedimientos de aproximación ILS CAT III para la pista 29, así como la asistencia RADAR.

En la actualidad el aeropuerto en un día fuerte realiza aproximadamente 50 operaciones, tardando cada avión de media unos treinta minutos entre aterrizaje y despegue.

El ruido y la contaminación acústica son algunos de los grandes retos del transporte aéreo. La gestión convencional de este problema en la mayoría de los casos se centra en el componente acústico. pero el ruido trae consigo factores acústicos y no acústicos. Por un lado esta la huella acústica, que en España no supera los 60dB, y por otro están las condicionantes psico-sociales, más difíciles de gestionar.

El ruido, posee tanto un factor físico como un factor social, de hecho, en unas de las primeras investigaciones sobre la respuesta de la comunidad al ruido de los aviones en los Estados Unidos de América, en la década de los 50, se comprobó que los factores psicológicos tenían un poder predictivo en la respuesta. 

En 2006, la población mundial expuesta a un ruido de unos 55 DNL (niveles de sonido día-noche) provocado por los aviones fue aproximadamente de unas 21 millones de personas. parece que crecerán anualmente en un rango del 0,7%-1,6% hasta el año 2036. 

Por lo tanto es necesario reducir la producción de ruido tanto en las aeronaves como en los aeropuertos para evitar posibles efectos adversos en la salud humana tanto de las poblaciones cercanas a los aeropuertos como de los trabajadores y pasajeros. 

La segunda semana del mes de Julio estuvimos en el Aeropuerto de Asturias realizando trabajo de campo para el proyecto transporte. En esta ocasión quisimos dejar a un lado todo lo relativo al ruido y la contaminación acústica asociada a los aviones y aeropuertos, y nos centramos en la  escucha y grabación de su paisaje sonoro. Es decir olvidarse de la parte negativa que tienen ciertos sonidos, para poder disfrutar de la belleza de la mayoría de los sonidos que conforman el vasto paisaje sonoro del Aeropuerto de Asturias

La terminal asturiana es un lugar donde están sucediendo continuamente acontecimientos sonoros. Nos llamó la atención la enorme dinámica que tiene su paisaje sonoro, pasando de momentos donde hay muy pocos sonidos a otros donde la terminal actúa como una gran sinfonía generando infinidad de sonidos.

En los momentos de más actividad la puerta de entrada a la terminal era un continuo tránsito de personas que accedían arrastrando sus maletas. El sonido producido por las ruedas de las maletas, unido a la apertura y cierre de puertas y el murmullo de personas configuraban ese momento sonoro. 

Una vez en el interior, el sonido predominante era el de la máquina que retractilaba las maletas, y conforme te ibas acercando a la zona de facturación los sonidos de las ruedas de las maletas iban atenuándose, y eran las conversaciones de los pasajeros y personal aeropuertario las que pasaban a un primer plano, junto con los avisos por megafonía, y los sonidos de las cintas transportadoras que llevaban los equipajes hasta justo detrás de la pared trasera de los mostradores de facturación. Esa zona de cintas transportadoras entre el vestíbulo y la pista, la jerga aeronáutica la llama hipódromo.

Abandonamos la zona de facturación para dirigirnos hacía el control de seguridad, pero justo antes los sonidos de tazas, vasos, cubiertos, etc, nos avisaron de que estábamos cerca de la cafetería que se encuentra a la derecha del control de seguridad. En el control de seguridad los sonidos de los objetos (monedas, relojes, llaves, móviles, anillos, cinturones…) depositados en las bandejas de plástico; las bandejas y equipajes de mano moviéndose sobre la cinta transportadora y algún que otro pitido conformaban el paisaje sonoro del que para muchos es el lugar más hostil de su paso por el aeropuerto.

Una vez pasado el control de seguridad fuimos a la zona de embarque. El paisaje sonoro en esta zona era muy parecido al que había en la zona de cafetería y tiendas justo antes del control de seguridad. Eso si un poco más delicado.

A partir de aquí y gracias a la buena acogida que tuvo nuestro proyecto por parte de la dirección del Aeropuerto, pudimos acceder a lo que se llama "lado aire”, es decir la parte del aeropuerto donde  la atención se centra en las aeronaves y todo se mueve alrededor de lo que éstas necesitan. El principal componente de esta parte es la pista de aterrizaje.

Allí pudimos escuchar y grabar aterrizajes y despegues de aviones, así como toda la actividad que se genera en torno a cada avión. 

No todos los aviones son compatibles con los fingers (pasarelas que comunican la terminal con el aparato) del aeropuerto, así que el embarque y desembarque de algunos aviones se hace mediante jardinera (trasladando a los pasajeros en autobús desde el avión hasta la terminal o viceversa). Durante nuestra visita pudimos comprobar que fuera una u otra la forma de acceso y traslado de pasajeros, el paisaje sonoro general de la pista no sufría cambios significativos.

A parte de los sonidos producidos por los aviones al aterrizar, despegar y moverse por la pista, había otros tantos sonidos emitidos por los autobuses que trasladaban los pasajeros, los vehículos que remolcaban los carritos que llevaban las maletas, el camión de repostaje, los pitidos de seguridad, el movimiento de la pasarela, etc, etc

El momento de más presión sonora que tuvimos durante nuestra estancia en la pista fue el aterrizaje de un avión de una compañía aérea española con 299 pasajeros a bordo. Nos pillo a todos por sorpresa y con el nivel de entrada de micros más alto de lo que se necesitaba para la ocasión.

Por otro lado nos gustaría reseñar que había momentos que el paisaje sonoro de la pista era más delicado que el del interior de la terminal

Queremos agradecer desde aquí la buena disposición y paciencia mostrada por el Director del Aeropuerto de Asturias, Carlos Domingo San Martín y el Jefe Sección de Servicios y Comercial, Antonio Leiva Martínez. También agradecer la amabilidad con que nos trataron los trabajadores del Aeropuerto.


Imágenes: LABoral / L. Arias | Luisa Iglesias




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